Charla Club · Versión del 15 de octubre de 2026
Normas de la comunidad
Charla Club es para conversar: en salas de voz, en quedadas en las que la gente se ve en persona, en grupos que se reúnen alrededor de un tema, y en privado con quien has elegido. Aquí cabe cualquier tema legal, y una norma solo existe si protege a una persona concreta, si la exige la ley o si la exige la tienda de aplicaciones desde la que descargas la app.
Estas normas forman parte de las condiciones. Lo que hacemos con tus datos está en qué hacemos con tus datos. Esta versión es para quien usa Charla Club desde Estados Unidos y Puerto Rico. Algunas de las funciones que se describen aquí pueden no estar activas todavía en tu país o para tu cuenta: lo que no está activo no se ofrece en la pantalla, y estas normas valen igual el día que se active.
Qué es una sala
Una sala es un grupo de hasta 8 personas que hablan por voz a una hora fija, 45 minutos si quien la crea no elige otra duración. Puede tener anfitrión o no tenerlo. En la pantalla llamamos anfitrión a quien dirige la sala: quien la creó o quien la tomó después con [Ser yo el anfitrión]. Un anfitrión formado por Charla Club se distingue por el sello «Anfitrión formado». El anfitrión es siempre una persona real. Cualquiera con cuenta puede crear una sala, con su título, su categoría, su duración y, si quiere, una imagen de las que le ofrece la app para esa categoría.
La sala es de voz: aquí nadie te ve. La cámara existe solo en una llamada con alguien de «Tu gente», y allí es tuya: la enciendes si quieres, la apagas cuando quieras, y se ven solo si la encienden las dos personas.
Para entrar
- Tienes 18 años o más.
- Usas tu nombre de pila y una foto tuya, actual, en la que se te vea la cara. Aquí no hay anonimato: vas a hablar con personas, y ellas contigo.
- Diste, al crear tu cuenta, tu consentimiento a los segundos del botón de pánico que se explican más abajo. En Estados Unidos y Puerto Rico nadie entra en una sala de voz ni en una llamada sin él; las quedadas no lo necesitan.
- Dices «voy» antes de que empiece. Si al final no puedes venir, suelta tu lugar: queda libre para otra persona, y soltar muchos lugares en un mismo día limita a cuántas salas más puedes anotarte ese día.
- Entras con el micrófono cerrado, y lo abres tú cuando quieras hablar. También puedes entrar solo a escuchar.
- Una persona, un aparato: la sala es del primer aparato con el que entras; otro aparato tuyo no entra hasta que el primero sale.
- Quien dirige la sala puede tomar el micrófono: mientras lo tiene, solo se oye a esa persona, y los demás micrófonos se cierran hasta que lo suelte o se lo pase a otra.
De qué se puede hablar
De cualquier tema que sea legal. La salud, el duelo, la fe, la política, la sexualidad o el dinero caben como cualquier otro. Se puede discrepar, criticar una ley o contar una multa. Una opinión que molesta no es una falta.
Lo que no se permite:
- Nada que sea delito ni anime a cometerlo.
- Dañar a una persona concreta: acosarla, amenazarla o humillarla.
- Insultar a alguien o burlarse de esa persona.
- Captar, vender o estafar: pedir o dar dinero, usuarios de apps de pago o «inversiones», o venir a vender productos o cursos. Hablar de dinero o de fe, sí. La excepción es el precio de una quedada, que pone quien la organiza y se explica más abajo.
- Contenido sexual en la sala, en los comentarios, en los debates y en las fotos. Hablar de sexualidad como tema, sí.
- Grabar a los demás.
- Contar fuera de la sala algo que identifique a otra persona de la sala.
- Hacerse pasar por otra persona, o usar la foto de otra persona.
En el chat de la sala, en los mensajes privados, en los comentarios, en los debates y en los títulos no pasan números de teléfono ni enlaces acortados, y en los mensajes tampoco datos para cobrar o pagar. Un programa de nuestro servidor lo detiene antes de que salga; no lee nada más.
Si alguien te atrae
Que alguien te atraiga no es una falta. Un comentario no es una falta; insistir después de un no, sí. Y el no no siempre se dice en voz alta: un cambio de tema o un silencio también lo son. Pedir el teléfono una vez, bien; volver a pedirlo después de un no, no.
Quien cuida la sala
Si la sala tiene anfitrión, reparte la palabra y cuida la conversación. Si lleva un rato hablando otra persona, espera; si llevas un rato tú, deja espacio. Quien dirige la sala puede tomar el micrófono para poner orden o dar una charla, y recuperarlo siempre. También puede cerrar el micrófono de una persona y volver a abrírselo: a esa persona se le dice, cada vez queda registrado, y en las salas que crea la gente el micrófono se abre solo a los pocos minutos. Si te lo cierran, con un toque puedes pedir la palabra o avisarnos de un abuso; el aviso nos llega a nosotros, no a quien dirige la sala. Cerrar el micrófono a alguien para humillarlo o para sacarlo de la conversación es una falta. El anfitrión formado puede además sacar a alguien de la sesión sin discusión. Sus decisiones se revisan después, no en directo.
Tenga anfitrión o no, la sala tiene detrás a una persona con nombre, su anfitrión o quien la creó, y la moderación de Charla Club puede entrar en cualquier sala, siempre a la vista: aparece como «Moderación de Charla Club» y puede sacar a alguien o cortar la sala.
Puedes irte cuando quieras, sin dar explicaciones.
Al cerrar una sala puedes valorar de 1 a 5 a quien la dirigía: solo estrellas, sin texto, y nadie sabe qué nota pusiste. Las estrellas se juntan en una nota única de esa persona, que se muestra junto a su nombre cuando dirige algo, y entran en ella por lotes para que no se pueda saber de quién fue cada una.
Lo que se dice en la sala
No grabamos las conversaciones y nadie las escucha desde fuera: quien escucha está en la sala, y lo ves. Las leyes federales y estatales de intercepción de comunicaciones prohíben grabar o escuchar una conversación de la que no formas parte, y en muchos estados grabar exige el consentimiento de todas las personas que participan. Por eso ningún programa nuestro entra nunca en una sala ni en una llamada, y por eso grabar a los demás es una falta de estas normas.
La transcripción, solo si la aceptan todas las personas. Una sala se pasa a texto solo si lo aceptan todas las personas que están dentro, cada vez, y en cuanto una no lo acepta, o entra alguien que no lo ha aceptado, se detiene. Cada teléfono pasa a texto solo la voz de su dueño, dentro del teléfono: el audio no sale de él, y desde la computadora tu voz no se transcribe. Mientras dura, lo dice la pantalla. Solo pueden leerla quienes estuvieron en esa sala, durante 30 días, y cada lectura queda anotada. Guardamos quién dijo qué y en qué orden, nunca a qué hora ni cuánto habló cada persona.
Los subtítulos son otra cosa: si los pides, tu teléfono convierte en texto lo que oye, para ti, dentro del teléfono, y no se guarda nada ni sale nada de él.
El chat de la sala se borra al cerrarla, salvo lo que diga «Qué hacemos con tus datos» sobre conservarlo un tiempo, sin que lo lea nadie. Si alguien denuncia, se guarda además lo que escribió la persona denunciada.
El botón de pánico. Está siempre arriba, en cualquier sala y en cualquier llamada, y se mantiene presionado unos segundos. Te saca al momento a ti, y a nadie más, y avisa a una persona de Charla Club, que revisa lo que cuentes. En la app de Android, tu teléfono guarda mientras hablas los últimos 60 segundos de lo que oyes, nunca tu propio micrófono, sobrescribiéndolos; si presionas el botón, se congelan, y solo salen del teléfono si denuncias. Se borran a los 30 días. En Estados Unidos y Puerto Rico todas las personas que están en una sala de voz o en una llamada lo consintieron al crear su cuenta, para que todas las que puedan oírse en esos segundos lo hayan aceptado antes, como exigen las leyes de grabación de muchos estados. Quien presiona el botón de pánico deja de poder ser contactado por la persona a la que señala.
«Tu gente»
A «Tu gente» se llega siempre con el sí de las dos personas. Hay varios caminos:
- Al terminar una sala puedes marcar en privado con quién volverías a hablar. Nadie ve una marca que no sea mutua. Si se marcan las dos personas, cada una aparece en «Tu gente» de la otra.
- Una petición. Puedes pedirle ser «tu gente» a una persona con la que has coincidido en una sala en los últimos 30 días o con la que compartes una quedada, a alguien cuyo correo guardas en tus contactos si tiene cuenta, y, con el plan, a alguien que encuentras con el buscador. Le llega tu petición y decide: si acepta, son «tu gente»; si dice que no, no se te dice y no se le vuelve a preguntar. Si las dos personas se lo piden, son «tu gente» sin más. Con un bloqueo de por medio, la petición no llega, y tampoco se te dice.
- Una invitación a una sala. Si la invitación dice que aceptarla los hará «tu gente», al aceptarla lo son. Lo dice antes de que aceptes.
- «Invita a un amigo». Si aceptas el enlace que te manda otra persona, pasan a ser «tu gente». La página lo explica antes, y abrir el enlace no hace nada.
- Después de una quedada. Cada persona puede decir con quién quiere seguir en contacto; si es mutuo, son «tu gente», y si no, nadie sabe que lo dijiste.
Con «tu gente» pueden escribirse y llamarse, y es una conversación entre las dos personas, sin nadie más. Si las dos encienden la cámara, se ven; cada una decide la suya.
Con el plan, «¿Hablamos hoy?» también te puede proponer a alguien nuevo. Si las dos personas dicen que sí, pueden escribirse solo en los 10 minutos antes de la hora y, a la hora, llamarse solo por voz. Después, cada una dice si quiere seguir en contacto; si no lo dicen las dos, la conversación se cierra, sin que nadie sepa quién dijo qué.
El buscador. En [Añadir], en «Tu gente», se puede buscar a una persona con cuenta por su nombre de pila, en tu país o en toda la app, y pedirle ser «tu gente» o invitarla a una sala o a una quedada. Es un buscador, no una lista: hay que escribir un nombre, los resultados salen por tandas y con un tope. Si no quieres que te encuentren así, apaga «que me puedan encontrar» en «Tu perfil». Usar el buscador para insistirle a quien ya te dijo que no, o para localizar a alguien que te bloqueó, es una falta.
En privado, entre dos adultos que se han elegido, el contenido sexual no está prohibido. Lo que no se ha pedido sigue siendo acoso.
Si alguien de «Tu gente» te incomoda, quita a esa persona de «Tu gente»: deja de poder escribirte, llamarte y coincidir contigo en una sala, sin enterarse. Y puedes denunciarla desde la conversación: no se le dice quién fue, y una persona lo revisa.
Seguir a quien dirige salas
Puedes seguir a una persona que dirige salas o quedadas: lo que organiza te sale en «De quien sigues» y, si pones la campana, te avisamos al teléfono cuando proponga algo nuevo. Se sigue lo que una persona dirige y publica, nunca a dónde va. La persona seguida ve solo cuántas personas la siguen, nunca quiénes, y nadie más ve ese número. Puedes impedir que te sigan apagando «que me puedan seguir»; al apagarlo, quien te seguía deja de seguirte. Un bloqueo, en cualquier sentido, corta el seguimiento sin avisar a nadie.
Tu perfil
Tu perfil lleva tu foto, tu nombre de pila, tu ciudad, lo que quieras contar de ti, tus intereses, qué buscas (de una lista cerrada: practicar aficiones, socializar, hacer amistades, contactos profesionales), las quedadas a las que has ido y los grupos de los que eres miembro. Lo ven solo las personas con cuenta, desde una lista o una sala en la que ya apareces; no tiene dirección pública ni sale en ningún buscador de fuera. Tú eliges qué partes se ven. Con un bloqueo de por medio, para esa persona tu perfil no existe. En el perfil no hay texto libre para buscar pareja, y no se filtra ni se busca a nadie por lo que busca.
Las quedadas
Una quedada es un encuentro en persona, a distancia por videollamada o de las dos formas, que crea y organiza una persona de la comunidad. Charla Club la aloja, no la organiza: ni elige el lugar, ni junta a la gente, ni la supervisa. Quien la crea responde de lo que organiza, igual que quien va responde de ir.
- Lo que se ve. El título, el día, la hora, la ciudad, el lugar, la foto del sitio, quién la organiza y quién va, con su nombre y su cara, lo ve cualquiera que vea la quedada, también sin cuenta. Puedes marcar en «Tu cuenta» que tu cara en las quedadas la vea solo quien tiene cuenta. Los comentarios los ve quien ve la quedada; el chat de la quedada y los avisos de quien organiza, solo quienes van y quienes organizan.
- Quién decide quién va. Quien organiza puede exigir aprobar cada «voy», hacer hasta cinco preguntas al anotarse, abrir una lista de espera, quitar a alguien o devolverlo a la lista, anotar a mano a alguien de «su gente» (que recibe un aviso y puede quitarse), pasar lista con el código de entrada de cada persona y marcar quién pagó en efectivo. A quien quita de su quedada no se le vuelve a dejar anotarse a esa quedada.
- El dinero. Quien organiza puede poner un precio que se paga allí y, con el plan de organizador, mostrar su medio de cobro (Venmo, Zelle, PayPal o similar) a quien va. Ese pago es entre esas personas: Charla Club no interviene ni responde de él. Si algún día activamos el pago de quedadas por la plataforma, lo diremos en una versión nueva de las condiciones antes de cobrar nada.
- Los enlaces de fuera. Quien organiza puede poner el enlace a su grupo de fuera (de WhatsApp, Telegram u otro) y, en una quedada a distancia, el enlace de la videollamada (Zoom, Meet, Jitsi u otro), visibles solo para quien va. Eso ocurre en un servicio de fuera, con sus normas y su privacidad: allí no hay botón de pánico ni moderación de Charla Club, y en un grupo de fuera los demás ven tu número o tu usuario. Charla Club ni lo aloja ni lo graba ni responde de lo que pase allí.
- Las fotos del sitio y del álbum. Son del lugar y del encuentro, nunca de una persona concreta sin su permiso. Las revisa un programa de nuestro servidor que solo busca contenido explícito, y lo dudoso, una persona. Una foto en la que alguien no quiera salir se quita avisando a quien organiza o a nosotros.
- Después. Quien fue puede escribir una reseña pública con su nombre de pila, a la que quien organiza puede responder en público. Una reseña es una opinión sobre la quedada; insultar a una persona concreta en ella es una falta como en cualquier otro sitio.
- El lugar. Mejor un sitio público. Si vas a una quedada, vas por tu cuenta: Charla Club no comprueba el lugar ni a las personas, y lo que ocurra allí es cosa de quienes van. Si algo va mal, denuncia la quedada desde los tres puntos de su ficha, o escríbenos; en una emergencia, llama al 911.
Quien organiza quedadas se gana con el tiempo la insignia «Organiza a menudo»: no se compra, y no mira el plan.
Los grupos
Un grupo es gente que se reúne alrededor de un tema, con sus quedadas, sus debates y sus álbumes, y lo crea y lo dirige una persona de la comunidad: su organizador, con los papeles que reparta. Charla Club lo aloja, no lo dirige. El organizador y su dirección deciden quién entra (con preguntas de entrada si quieren), quién sale, quién puede abrir debates y qué se publica; pueden quitar y vetar a un miembro, borrar un debate o un comentario y traspasar el grupo. Esas decisiones son suyas, dentro de estas normas; si crees que alguien del grupo cruzó la línea, puedes denunciar el grupo, un debate, un comentario o una foto, y lo revisa una persona de Charla Club.
- Lo que se ve. La página de un grupo (su nombre, su descripción, su ciudad, su portada, sus próximas quedadas y cuántos miembros tiene) la ve cualquiera, también sin cuenta. En un grupo público, también sus debates. La lista de miembros, con su nombre, su ciudad y su cara, la ven solo los demás miembros. De qué grupos eres miembro se ve en tu perfil, salvo que lo apagues.
- Las respuestas de entrada y tu presentación las leen la dirección del grupo y, la presentación, los demás miembros.
- Los mensajes entre miembros son conversaciones privadas entre dos, como las de «Tu gente», y nunca hay una tercera persona. Escribir a la dirección del grupo es gratis; escribir a otro miembro puede ser una ventaja del plan.
- Los avisos del grupo los escribe la dirección a todos, a la dirección o a la gente de una quedada; nadie los responde. Puedes silenciar el grupo y dejar de recibir sus avisos.
- Un grupo sin organizador pasa primero a su dirección y después a cualquiera de sus miembros, y si nadie lo toma, se cierra. Cerrar un grupo lo borra con todo lo que cuelga de él.
Si algo te incomoda
Díselo al anfitrión o a quien organiza, usa el botón de pánico, denuncia desde los tres puntos o escríbenos a admin@charlaclub.com. Lo leemos siempre, y nunca decimos quién nos contó nada: ni a la persona de la que nos hablas, ni a la sala, ni al grupo. Para avisar de contenido ilegal, también sin cuenta, está el punto de contacto.
Si alguien cruza la línea
Miramos qué hizo la persona y si lo repitió, no qué creemos que quería.
- Según lo que pase: un aviso por escrito, una suspensión de 7 días por una falta leve o una de 30 días por una falta grave. Lo más grave no pasa antes por el aviso.
- Una expulsión sin fecha de fin solo la decide una persona, después de revisarla.
- Cada decisión se explica por escrito, con la norma delante y con lo que puedes hacer, y la lees en la app, en «Sobre tu cuenta». Tienes 14 días para pedir que se revise, desde esa misma pantalla o escribiendo a admin@charlaclub.com, y te contestamos por escrito en 72 horas como mucho. También puedes acudir a los tribunales.
- Una denuncia, y también el botón de pánico, no pone en pausa ninguna cuenta por sí sola: la revisa una persona de Charla Club, y solo esa persona puede dejar la cuenta en pausa mientras decide. Se le dice qué no puede hacer y cómo pedir que se revise, y la pausa la levanta siempre una persona.
- Una suspensión o una expulsión cancelan las salas y las quedadas que esa persona dirigía y la sacan de los grupos que dirigía; a quien iba se le dice que quien lo dirigía ya no puede, no que hubo una sanción.
- Denunciar a sabiendas algo que no es una falta, una y otra vez, también es una falta.
- Quien publica una y otra vez material que infringe los derechos de autor de otras personas pierde su cuenta, como explican las condiciones.
Si alguien parece menor
Se puede denunciar con el motivo «Parece menor de edad», y lo revisa una persona de Charla Club. Si esa persona lo ve así, se le saca de la sala y su cuenta queda suspendida hasta que pruebe que tiene 18 años, mostrando su documento de identidad en persona y sin que se haga ninguna copia. Si lo prueba, vuelve. Si no, la cuenta se borra, y de una persona menor de edad no queda nada ligado a su correo.
Una cosa más
La sala es conversación entre iguales, no ayuda profesional. Si estás pasando un momento muy malo, llama o escribe al 988, la Línea de Prevención del Suicidio y Crisis (gratis, las 24 horas, en inglés y en español), o envía la palabra HOME al 741741 para hablar con la Crisis Text Line. Si alguien en casa te hace daño, la línea nacional de violencia doméstica es el 1-800-799-7233; tras una agresión sexual, RAINN es el 1-800-656-4673. En Puerto Rico puedes llamar también a la Línea PAS, 1-800-981-0023, las 24 horas. En una emergencia, llama al 911.