Charla Club · Versión del 15 de octubre de 2026
Qué hacemos con tus datos
Este es nuestro aviso de privacidad para quien usa Charla Club desde Estados Unidos y Puerto Rico. Te lo damos en el momento de recoger cualquier dato, o antes, al crear tu cuenta, y se queda en esta dirección. Dice qué recogemos, de dónde sale, para qué, quién lo ve, cuánto tiempo lo guardamos y qué puedes pedirnos. Está escrito para leerse entero, pero si solo quieres saber una cosa, cada apartado va por su título.
Charla Club se opera desde España. Por eso, el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea (RGPD) se aplica también a lo que hacemos con tus datos, vivas donde vivas, y este aviso es además la información que exigen sus artículos 13 y 14. Tienes los derechos de los dos: los de la ley de privacidad de tu estado y los del RGPD.
Quién es responsable
La empresa responsable de tus datos (el «responsable del tratamiento», en palabras del RGPD) es admin@charlaclub.com, con número de identificación fiscal admin@charlaclub.com y domicilio en admin@charlaclub.com.
Para todo lo que tenga que ver con tus datos y tus derechos, escribe a admin@charlaclub.com. Si hay delegado de protección de datos, se le escribe a admin@charlaclub.com.
Algunas de las funciones que se describen aquí pueden no estar activas todavía en tu país o para tu cuenta. Lo que no está activo no se ofrece en la pantalla y no trata ningún dato; lo que dice este texto vale igual el día que se active.
La versión corta
- Recogemos lo que nos das al crear tu cuenta y al usar el servicio (tu correo, tu nombre de pila, tu fecha de nacimiento, tu foto, lo que escribes), lo que nos da tu aparato (tu dirección IP, el identificador para los avisos, tu zona horaria) y lo que nos dice Google Play si compras el plan. Nada viene de intermediarios de datos.
- Lo usamos para que el servicio funcione, para mantenerlo seguro y para contarte lo que pasa. Nada se usa para publicidad.
- No vendemos tu información personal, no la compartimos para publicidad comportamental entre sitios, no la usamos para publicidad dirigida y no te perfilamos, y no hemos hecho nada de eso en los últimos doce meses. Por eso no hay nada de lo que puedas excluirte, y aun así tratamos la señal Global Privacy Control de tu navegador como una solicitud válida de exclusión.
- Se guarda en nuestro propio servidor de Madrid, España, y nos ayudan unos pocos proveedores; cada uno se nombra más abajo con lo que recibe.
- No hacemos reconocimiento facial, no tomamos huellas de voz, no recogemos identificadores biométricos y no buscamos datos de salud.
- Puedes ver, corregir, borrar y llevarte tus datos, y puedes apelar nuestra respuesta, vivas en el estado que vivas.
Qué recogemos, de dónde sale y para qué
Cada bloque de abajo dice qué guardamos, quién nos lo da, para qué sirve y quién lo ve. Al final de cada uno está su base legal según el RGPD, que se aplica porque estamos establecidos en España.
Tu cuenta. Tu correo, tu nombre de pila, tu fecha de nacimiento, el país desde el que creas la cuenta, tu zona horaria, tu idioma y la fecha y la versión de estos textos que leíste. Nos los das tú; el país sale de tu conexión. Sirven para darte acceso, organizar las salas y comprobar que tienes 18 años o más. Al crear la cuenta no pedimos teléfono ni apellidos. Base legal: el contrato (artículo 6.1.b del RGPD).
Tu perfil. Tu ciudad, que eliges de una lista, lo que cuentas de ti, tus intereses (de los temas de la app, nunca los delicados), qué buscas (de una lista cerrada: practicar aficiones, socializar, hacer amistades, contactos profesionales), y qué partes de todo esto dejas ver. Con ello se muestra a las personas con cuenta tu perfil, junto con tu foto, tu nombre, las quedadas a las que has ido y los grupos de los que eres miembro, cuando tocan tu nombre en una sala, en una quedada o en una lista en la que ya apareces. Nadie lo ve sin cuenta, no tiene dirección pública y ningún programa lo lee para ordenar, proponer ni medir nada. Con un bloqueo de por medio, para esa persona no existe. Base legal: el contrato.
Tu género, si lo indicas. Solo para los interruptores «solo con personas de mi mismo género» y, en «¿Hablamos hoy?», «solo con personas de otro género», que están apagados si no los enciendes tú. Lo declaras tú, en «Tu cuenta», y puedes borrarlo ahí mismo; no sale a nadie, ni a quien se anota a tu sala, ni a ningún tercero. Es información personal sensible según varias leyes estatales, y la usamos solo para el interruptor que encendiste. Base legal: tu consentimiento, que retiras borrándolo o apagando el interruptor.
Tu foto. Antes de que la vea nadie la comprueba un programa, en nuestro propio servidor: solo mira si hay contenido sexual explícito y solo puede aprobarla, nunca rechazarla. Si no la aprueba, la revisa una persona antes de que la vea nadie; y lo que aprueba lo repasa una persona después. Ningún programa hace reconocimiento facial, ni la compara con un documento, ni calcula tu edad, ni deduce nada de ti, y de ella no se crea ninguna plantilla facial ni ningún otro identificador biométrico. Guardamos tres tamaños sin datos ocultos (ni ubicación ni datos de la cámara) y nunca el original. Hasta que está revisada, los demás ven tu inicial. La ven, en cuanto está aprobada, las personas con cuenta en Charla Club allí donde la aplicación muestra tu nombre: en las salas que diriges, en la tarjeta de una sala a la que van las dos personas, dentro de una sala (hables o solo escuches), al terminarla, en «Tu gente», en una llamada, en tu perfil, en los resultados del buscador de gente y en la lista de miembros de tus grupos. En una quedada a la que vas o que organizas, y en la página de un grupo que diriges, la ve también quien no tiene cuenta, salvo que marques en «Tu cuenta» que tu cara en las quedadas la vea solo quien tiene cuenta. No la ve nadie con quien tengas un bloqueo o un «prefiero que no», lo pusieras tú o la otra persona. Nadie puede descargar las fotos en bloque: cada cara se sirve con una dirección firmada y caducada y con un tope de peticiones. Además la ven quien la revisa; si hay una denuncia en la que apareces, quien la revisa; y el responsable de Charla Club, en la lista de cuentas del panel de administración, en pequeño, y en grande solo después de escribir un motivo. Cada vez que alguien del equipo la abre, queda anotado quién, cuándo y por qué. Base legal: el contrato (es la condición de uso del servicio, porque aquí no hay anonimato).
Las fotos de los sitios y de los álbumes. Las fotos del sitio de una quedada y las de los álbumes de una quedada o de un grupo las sube quien organiza o quien va, y son de un lugar o de un encuentro, no un retrato. Pasan por el mismo programa de contenido explícito que tu foto, que solo aprueba; lo dudoso, lo mira una persona. Se ven como la quedada o el grupo: las del sitio, también sin cuenta. Si sales en una y no quieres, pídele a quien organiza que la quite o escríbenos. Base legal: el contrato con quien la sube, y el interés legítimo de la comunidad en ver el sitio y el encuentro, que cede ante quien pide que se quite una imagen suya.
Tus salas. A qué salas dices «voy», si fuiste y cuánto rato. Cuando dices «voy» a una sala, las demás personas que también van ven tu nombre de pila y tu foto, si ya está revisada. Si creas una sala, su título, su categoría y tu nombre de pila salen en el listado para quien lo mire, salvo que la sala sea privada; una sala se puede compartir también con un enlace, cuya página muestra, también sin cuenta, el título, cuándo es, quién la dirige y cuántos van, sin caras. En las salas de temas delicados, como la salud o la fe, y en las de la categoría «Otra», no anotamos de qué iba la sala a la que fuiste. Si invitas a alguien a tu sala, guardamos a quién invitaste. Si quien dirige la sala te cierra el micrófono o te lo abre, queda anotado, y quién está silenciada lo saben solo ella y quien dirige la sala. Base legal: el contrato.
Las estrellas a quien dirige una sala o una quedada. Al cerrar una sala, quien estuvo dentro puede valorar de 1 a 5 a quien la dirigía, solo con estrellas y sin texto. Guardamos quién valoró a quién, para que cada persona valore una sola vez, pero ninguna pantalla ni respuesta dice quién puso qué: la nota se muestra como una sola media por persona, y las estrellas de sala entran en ella por lotes para que no se pueda saber de quién fue cada una. Las reseñas de una quedada, en cambio, son públicas con tu nombre de pila: lo eliges tú al escribirla. Base legal: el contrato.
Los títulos de las salas. Podemos guardar los títulos que se escriben al crear una sala, sin el nombre de quien los escribió ni la sala de la que vienen, para ver de qué le gusta hablar a la gente y mejorar las ideas de títulos que ofrecemos al crear una sala. Si lo hacemos, no guardamos los de temas delicados ni los de la categoría «Otra». Y cada título se traduce automáticamente al otro idioma de la app con un traductor que corre en nuestro propio servidor: el título no sale de él. Base legal: interés legítimo en mejorar el servicio.
Los chats. Lo que escribes en el chat de una sala se borra al cerrarla. Podemos conservarlo un tiempo, como mucho 90 días, el plazo que publicamos aquí, con un solo fin: la seguridad del servicio y mejorar sus filtros contra el abuso y la estafa. Si lo hacemos, lo recorre un programa que corre en nuestro servidor de Madrid y avisa si algo parece un riesgo. Además, el responsable de Charla Club puede leer el chat conservado de una sala y los mensajes privados (los de «Tu gente», los de una quedada y los de un grupo), con o sin aviso del programa, para la seguridad del servicio y para atender una denuncia o un requerimiento legal: solo él, nadie más del equipo, con un motivo escrito cada vez, y cada lectura queda registrada con quién, cuándo y por qué. También puede eliminar desde el panel una sala archivada, los comentarios y el chat de una quedada pasada y el texto de una conversación privada (para las dos personas), con la misma contraseña y dejando rastro; nunca lo que tiene una alerta o una denuncia abierta. Los chats no se usan nunca para nada de producto ni se ceden a nadie. Si alguien denuncia, se conservan además solo los mensajes de la persona denunciada, hasta que se borre la denuncia. El contenido de tus mensajes privados es información personal sensible según varias leyes estatales: lo usamos solo para entregarlos, para mantener seguro el servicio y para atender una denuncia, nada más. Base legal: interés legítimo en la seguridad del servicio y de las personas que lo usan (artículo 6.1.f), ponderado así: el acceso lo tiene una sola persona, con motivo y rastro, para un fin concreto y con un plazo; no hay escucha de la voz, que las leyes de intercepción prohíben; y tú sabes desde esta página que puede pasar. Si no quieres que nadie pueda leer lo que escribes, habla por voz: la voz no se graba.
Lo que escribes pasa por un filtro. Un programa en nuestro servidor mira los títulos de las salas, las descripciones de las quedadas y de los grupos, los comentarios y los debates para detener números de teléfono y enlaces acortados, y el chat de la sala y los mensajes privados para detener además datos para cobrar y peticiones de dinero. Si escribes palabras de crisis, te muestra a ti las líneas de ayuda de tu país, sin avisar a nadie y sin anotarlo. Base legal: interés legítimo en proteger a las personas que usan Charla Club.
«Tu gente». Al terminar una sala, con quién marcaste que volverías a hablar: nadie más lo ve si la marca no es mutua. Si se marcan las dos personas, son de «Tu gente» y se abre su conversación: los mensajes entre las dos, que nadie más del equipo lee, salvo lo dicho en «Los chats». Y a quién has quitado de «Tu gente», para que no pueda escribirte, llamarte ni coincidir contigo. Las peticiones de «tu gente»: a quién se lo pediste, quién te lo pidió y lo que contestó cada persona; a quien pide no se le dice la respuesta. Para mostrarte a quién puedes pedírselo usamos con quién has coincidido en una sala, que es algo que ya guardamos de tus salas, y con quién compartes una quedada o un grupo. Si entraste en «Tu gente» de alguien por su invitación o por su enlace, que fue así. Si la otra persona puede ver hasta dónde has leído sus mensajes, es porque esa casilla está encendida en «Tu cuenta», es recíproca y se apaga ahí; no hay «última vez» ni «escribiendo». Base legal: el contrato.
El buscador de gente. Con el plan, en [Añadir] se busca a una persona con cuenta por su nombre de pila, en tu país o en toda la app: salen el nombre, el código del país, la ciudad y la cara. Guardamos cuántas peticiones mandas al día, para el tope. Si no quieres salir en el buscador, apaga «que me puedan encontrar» en «Tu perfil». Nadie con quien tengas un bloqueo te encuentra. Base legal: el contrato; que se te pueda encontrar, tu elección, que cambias en cualquier momento.
Seguir. A quién sigues, para mostrarte lo que dirige y, si pones la campana, avisarte al teléfono cuando proponga algo nuevo. La persona seguida ve solo cuántas personas la siguen, nunca quiénes, y nadie más ve ese número. Dejas de seguir cuando quieres, y si alguien apaga «que me puedan seguir», desaparece para quienes le seguían. Base legal: el contrato.
«¿Hablamos hoy?». Si pides una conversación de dos, cuándo la pediste y a qué horas querías hablar. Si te proponemos a alguien, con quién y para qué hora: la otra persona ve tu nombre de pila y la hora, y tu foto solo si ya coincidieron en una sala. Si las dos personas dicen que sí a alguien con quien no habían coincidido, se abre una conversación con alguien nuevo: pueden escribirse solo en los 10 minutos antes de la hora y, a la hora, llamarse solo por voz, sin video. Después, cada persona dice si quiere seguir en contacto: si lo dicen las dos, pasan a «Tu gente»; si una dice que no, o no lo dicen las dos en 24 horas, la conversación se cierra para las dos y a nadie se le dice quién dijo qué. De esa conversación guardamos los mensajes, las llamadas como en «Tus llamadas», si cada persona dijo que sí y cuándo se cerró. Base legal: el contrato.
Tus llamadas. Dos personas de «Tu gente» pueden llamarse. De cada llamada guardamos quién llamó, cuándo, si se contestó y cuánto duró, y en la conversación la fecha de la primera vez que se oyeron y de la primera vez que se vieron por video. Nunca lo que se dijo ni lo que se vio. Nadie más puede entrar en una llamada, tampoco nuestro equipo. Si el video de la llamada tiene para ti un tope de minutos al mes, guardamos un solo número: los segundos de cámara del mes en curso, que se sobrescribe cada mes, sin con quién ni cuándo. Base legal: el contrato.
Quién tiene el micrófono en una sala. Quien la dirige puede tomar el micrófono, y entonces solo se oye a esa persona hasta que lo suelta o se lo pasa a otra. Mientras dura la sala guardamos quién lo tiene; no guardamos cuánto habla nadie. Se borra al cerrar la sala. Base legal: el contrato.
Tu voz y tu imagen. En una sala, tu voz viaja en directo por nuestro servidor de Madrid hasta las demás personas; en las salas no hay cámara. En una llamada, tu voz, y tu imagen si enciendes la cámara, viajan igual hasta la otra persona, que solo te ve si también enciende la suya; quien mira ve una marca de agua con su propio identificador. No se graban, no se analizan ni se transcriben, y de ellas no se toma ninguna huella de voz ni ningún otro identificador biométrico, salvo lo que sigue.
La transcripción, solo si la aceptan todas las personas. Una sala se pasa a texto solo si lo aceptan todas las personas que están dentro, en esa sesión. Cada teléfono pasa a texto solo la voz de su dueño, dentro del teléfono, y sube el texto; el audio se queda en cada teléfono y ningún proceso del servidor entra en la sala. Guardamos quién dijo qué y en qué orden, nunca la hora, y quién aceptó y cuándo. Solo la leen quienes estuvieron en esa sala, y cada lectura queda anotada. Base legal: tu consentimiento, que retiras en la propia sala y que, si la conversación toca la salud, la fe, la política o la sexualidad, es el consentimiento explícito del artículo 9.2.a. Los subtítulos se generan en tu teléfono y el audio no sale de él: no guardamos nada, y el modelo de reconocimiento se descarga de nuestro servidor solo si los pides.
El botón de pánico, con tu consentimiento. En la app de Android, mientras estás en una sala o en una llamada, tu teléfono guarda en su memoria los últimos 60 segundos de lo que oye, nunca tu propio micrófono, y los va sobrescribiendo. Si presionas el botón y denuncias, esos segundos se suben con tu denuncia; si no denuncias, se descartan. En la web no se guarda nada. Lo que se sube se borra a los 30 días, solo lo escucha el responsable de Charla Club con un motivo escrito, cada escucha queda anotada, y se entrega a las autoridades si lo piden. En muchos estados, grabar una conversación exige el consentimiento de todas las personas que participan: por eso, en Estados Unidos y Puerto Rico, a cada persona se le pide su consentimiento expreso al crear su cuenta (y otra vez antes de entrar en una sala de voz o en una llamada, si entonces no lo dio), y nadie entra en una sala de voz ni en una llamada sin haberlo dado. Puedes retirarlo en «Tu cuenta» o escribiéndonos; entonces puedes usarlo todo salvo las salas de voz y las llamadas. Base legal: tu consentimiento (artículo 6.1.a), junto con nuestro interés legítimo en proteger a quien pide ayuda y en poder revisar lo que pasó (artículo 6.1.f), ponderado así: son segundos, no una grabación de la sala; solo salen del teléfono si la persona denuncia; solo los oye una persona con motivo y rastro; y caducan.
Si tienes el plan. Si lo compras en Google Play, Google nos manda un testigo de compra, el plan, su estado y hasta cuándo está pagado; con eso te damos las ventajas y comprobamos la compra en nuestro servidor. Google es quien te cobra y quien guarda tus datos de pago y tu recibo: nosotros no vemos ninguna tarjeta, ni el nombre que lleva, ni la dirección de facturación. Si te regalamos el plan, quién te lo dio, cuándo, hasta cuándo y por qué, y si se retira, cuándo y por qué. Base legal: el contrato.
Las quedadas. Si creas una, su título, su descripción, su categoría y sus temas, su ciudad y su lugar, su fecha y su duración, su precio si lo pones, tu medio de cobro (Venmo, Zelle, PayPal o similar) si lo das con el plan de organizador, sus preguntas al anotarse, su enlace de fuera y el de la videollamada si los pones, su foto y su cartel, y quién organiza contigo. Si vas, que vas, con cuántas personas, tus respuestas a las preguntas, tu modalidad si es mixta, si esperas lugar, si pediste ir y qué se te contestó, si te quitaron o te anotaron a mano y quién, si viniste (lo marca quien organiza con tu código de entrada) y si cancelaste; de todo esto quien organiza ve lo suyo y la gente de la quedada solo que vas. Tus comentarios y tus respuestas, públicos como la quedada; el chat de la quedada y los mensajes privados entre la gente de la quedada, o a quien organiza, solo entre esas personas; a qué comentarios pones un corazón, de lo que los demás ven solo cuántos tiene cada comentario; qué quedadas guardas sin anotarte, que no ve nadie; tus borradores, que solo ves tú; con quién quieres seguir en contacto después; y tu reseña, pública con tu nombre, y la respuesta de quien organiza. Quien organiza tiene además números agregados de sus quedadas (cuántas personas, cuántas por primera vez, franjas de edad y reparto por género declarado), siempre con un mínimo de personas por cada número para que nadie se deduzca de ellos; y un historial de asistencia, solo con sus quedadas y solo como recuento. Base legal: el contrato; los números agregados, interés legítimo de quien organiza en conocer a su público, sin un dato personal dentro.
El sitio y el mapa de las quedadas. La ciudad y el lugar de una quedada son texto, nunca la posición de nadie. Para encontrar el local, el texto que escribe quien organiza, con el país, el idioma y el centro de la ciudad, puede mandarse a Google (Places API) desde nuestro servidor, con nuestra clave: Google ve ese texto y la dirección de nuestro servidor, no a la persona. Si el mapa que se muestra es de Google, tu navegador o tu teléfono hablan con Google al dibujarlo, y Google ve tu dirección IP y qué trozo de mapa miras, con sus propias condiciones; las chinchetas son los lugares de las quedadas, que son públicos, y tu posición no se le manda. Puedes usar las quedadas sin abrir el mapa. «Cerca de mí» es opcional: si lo pides y lo permites en tu teléfono, tu posición se redondea en el teléfono, viaja en el cuerpo de esa petición, se usa para filtrar y ordenar las quedadas de ese momento y se olvida: no se guarda en la base ni en los registros, no se muestra a nadie y puedes negar o retirar el permiso en los ajustes del teléfono sin perder nada. Tu posición precisa es información personal sensible según varias leyes estatales: se usa solo para esa búsqueda, con tu permiso, y nunca se guarda. Base legal: el contrato; «Cerca de mí», tu consentimiento, que retiras en el teléfono.
La cámara, para pasar lista. Si organizas una quedada, en la app de Android puedes pasar lista leyendo con la cámara el código de entrada de quien llega. La cámara se enciende solo mientras tienes abierto el lector, la imagen se procesa en tu teléfono y no se guarda ni se envía ninguna imagen: a nuestro servidor llega solo el código leído, el mismo que escribirías a mano. Para leer el código, la app usa una biblioteca de Google (ML Kit) que va dentro de la app. Esa biblioteca manda a Google, cifradas, métricas sobre su propio funcionamiento: la marca, el modelo, la versión de Android y qué aceleradores de aprendizaje automático tiene el teléfono, el nombre y la versión de la app, la versión de la biblioteca, qué se hizo (iniciarla, leer, liberarla), cuánto tardó, el tamaño y el formato de la imagen y los códigos de error, con un identificador de la instalación que, según Google, no está pensado para identificar a una persona ni a un teléfono. Nunca la imagen ni el contenido del código. Google las usa para medir, depurar, mantener y mejorar la biblioteca y detectar abusos, como responsable propio y con su propia política de privacidad; nosotros no las recibimos. Puedes pasar lista sin la cámara, escribiendo el código: el lector es opcional y pide tu permiso antes. Base legal: interés legítimo en que el lector funcione (artículo 6.1.f), ponderado así: son datos técnicos de la biblioteca, sin imagen, sin tu nombre y sin tu cuenta, y solo cuando tú abres el lector.
Los grupos. Si diriges uno, su nombre, su descripción, su bienvenida, su ciudad, sus temas, su portada y que lo diriges. Si eres miembro, de qué grupos, con qué papel y desde cuándo, tus respuestas a las preguntas de entrada y tu presentación (las leen la dirección y, la presentación, los demás miembros), si quieres sus avisos, el día de tu última visita (sin hora), y los debates, comentarios, fotos y mensajes que escribes o subes en él. Guardamos cada gesto de la dirección (quién aceptó, quitó, vetó, dio un papel o traspasó el grupo), sin texto, para poder repasarlo si alguien reclama. Las estadísticas del grupo son solo números, sin nadie dentro. La página del grupo la ve cualquiera, también sin cuenta, y en un grupo público también sus debates; la lista de miembros, con nombre, ciudad y cara, solo los demás miembros. Si se cierra el grupo, se borra con todo lo suyo. Base legal: el contrato; los gestos de la dirección, interés legítimo en poder atender una reclamación.
Tus contactos. Cuando invitas a alguien a una sala o a una quedada por correo, guardamos su dirección y el nombre que escribiste en tu lista de contactos, para que no tengas que escribirlos otra vez; también puedes añadir contactos a mano. Tu lista de contactos es solo tuya: no la cruzamos con la de nadie, no sugerimos a nadie y no te decimos si un contacto tiene cuenta. Si añades a mano un contacto y esa dirección es de una cuenta, a esa persona le llega tu petición de ser «tu gente»; a ti no te decimos si la tenía ni lo que contesta. No importamos la agenda de tu teléfono. Este es el único caso en que recibimos información personal sobre ti de otra persona: el miembro que escribió tu dirección. Base legal: interés legítimo tuyo y nuestro en que puedas volver a invitar sin escribir, limitado así: a la persona invitada se le informa con el propio correo de la invitación, un contacto añadido a mano al que no escribes se borra solo al mes, y cualquier persona puede pedir salir de todas las listas de contactos a la vez.
Los avisos. La bandeja de «Avisos» de la app guarda qué clase de aviso recibiste, cuándo, a qué sala, quedada, grupo o conversación se refiere y si ya la abriste, sin texto: el texto se compone al leer. «Tus avisos», en «Tu cuenta», guarda qué grupos de avisos has apagado en el teléfono o has pedido también por correo. Base legal: el contrato.
Los avisos al teléfono y al navegador. Si los aceptas, el identificador que tu teléfono o tu navegador nos da para mandarte avisos, y una clave para que tu teléfono nos pregunte qué dice cada uno. El aviso sale vacío: lo que dice lo pide después tu teléfono a nuestro servidor con tu sesión. Al cerrar sesión, ese teléfono deja de recibirlos. Base legal: el contrato.
Los correos que te mandamos. Los avisos de tus salas, de tus quedadas (recordatorios, cambios y cancelaciones), de tus grupos, de «Tu gente» y de tu cuenta, y los escritos sobre tu foto o una decisión. De cada envío guardamos qué correo salió, cuándo y a qué huella de tu dirección, nunca la dirección en claro. Puedes apagar grupos de avisos en «Tus avisos», y cada correo que no sea imprescindible lleva su enlace para dejar de recibirlo, de un clic, que atendemos al momento (ley CAN-SPAM). Lo imprescindible (una decisión sobre tu cuenta, una quedada cancelada a la que ibas) no se apaga. No medimos si abres los correos ni si tocas sus enlaces. Base legal: el contrato.
Las invitaciones y los enlaces. Si invitas a alguien sin cuenta por correo, le mandamos la invitación con tu nombre de pila; si pides que Charla Club mande tu «Invita a un amigo», lo mandamos una vez por dirección, con baja de un clic y sin decirte si esa dirección tiene cuenta. El enlace de «Invita a un amigo» lleva cifrado quién invita, muestra solo tu nombre de pila a quien lo abre y abrirlo no hace nada; no contamos quién llega. Un enlace de un solo uso a una sala privada guarda quién lo usó. Base legal: el contrato con quien invita; para la dirección de quien no tiene cuenta, interés legítimo en entregar la invitación que otra persona pidió, limitado a ese envío y con la baja en el propio correo.
Tu dirección IP. La usamos para saber desde qué país entras, con una base de datos de países instalada en nuestro propio servidor: para eso tu IP no se manda a nadie. Nos dice el país, no tu calle ni tu ciudad. Mientras creas la cuenta guardamos una huella de tu IP, no la IP, para frenar abusos. El registro de accesos del servidor guarda la IP entera, con la dirección pedida y la hora, durante 90 días, por seguridad: para investigar un ataque o un abuso y para poder demostrar qué pasó. Base legal: el contrato para el país; para el registro, interés legítimo en la seguridad de la red y del servicio (considerando 49 del RGPD).
Si te anotas en la lista de espera. Tu correo, tu ciudad si la escribes y la hora que prefieres, para avisarte cuando abra en tu país. Base legal: tu consentimiento, que puedes retirar cuando quieras escribiéndonos, o con el enlace del correo.
Si pides que te mandemos el enlace para abrirlo en la computadora. Cualquiera puede escribir una dirección para recibir ese enlace, tenga cuenta o no. No guardamos la dirección: solo una huella suya en el registro de correos enviados, para no mandar más de unos pocos al día a la misma dirección. El correo lleva el enlace para no recibir más. Base legal: tu petición (precontractual, artículo 6.1.b).
Si nos escribes. Lo que mandas desde «Escríbenos» sale por correo a nuestro buzón, con tu dirección para contestarte, y no se guarda en la base: solo cuándo escribiste, para el tope diario. Lo que mandas al punto de contacto se guarda en ese buzón el tiempo que haga falta para contestarte y para poder demostrar que se contestó. Base legal: el contrato, y nuestro compromiso de contestar a los avisos de contenido ilegal.
Denuncias y sanciones. Si denuncias a alguien, si alguien te denuncia o si se sanciona tu cuenta, guardamos lo que pasó y lo que se decidió. Si denuncias desde una conversación, se conservan los últimos 20 mensajes de la persona denunciada, nunca los tuyos; si denuncias un comentario, un debate o una foto, se conserva una copia de lo denunciado. Lo que se conserva de un chat o de una conversación solo lo lee el equipo con un motivo escrito, y cada lectura queda anotada. A quien denuncia le decimos si hubo medidas o no, nunca cuáles; a quien se denuncia no le decimos nunca quién fue. Una sanción se explica por escrito y se puede pedir que se revise. Si una denuncia señala un riesgo para la vida o la seguridad de una persona, avisamos a la policía. Base legal: interés legítimo en proteger a las personas que usan Charla Club, y la necesidad de explicar las decisiones y de conservar la prueba de una sanción mientras pueda reclamarse.
Los avisos de derechos de autor. Si alguien manda a nuestro agente designado un aviso de que algo que publicaste infringe sus derechos de autor, ese aviso, que nombra a la persona que lo envió, lo que se retiró y lo que contestaste se quedan en nuestro buzón, para poder demostrar qué hicimos y aplicar la política de infractores reincidentes de las condiciones. Base legal: interés legítimo en poder demostrar cómo se atendió un aviso, y la ley que rige esos avisos.
Quién del equipo mira qué. Cada vez que alguien del equipo abre tu foto, escucha el audio del pánico, lee un texto conservado, abre un chat archivado o un hilo privado, mira tu plan o pide tu informe de datos, queda anotado quién, cuándo y por qué, y ese registro no se puede reescribir; el responsable puede eliminar filas de él, y de cada una queda en la auditoría que se eliminó, sin quién ni el motivo. Base legal: la obligación de poder demostrar que se cumple lo que decimos (artículo 5.2 del RGPD).
Lo que medimos. Para saber si Charla Club funciona contamos cosas por grupos de personas (cuántas salas se llenaron, cuánta gente volvió), siempre agregadas y con un mínimo de personas por cada número: no hay ningún dato tuyo en esas cifras, y no hay rastreadores ni analítica de terceros.
Lo que no hacemos
- No vendemos tu información personal y no la compartimos para publicidad comportamental entre sitios, en palabras de la ley de California, ni para publicidad dirigida en palabras de las leyes de los demás estados, y no lo hemos hecho en los últimos doce meses. No vendemos ni compartimos la información personal de nadie, así que tampoco la de nadie menor de 16 años.
- No te perfilamos y no tomamos ninguna decisión sobre ti por medios automatizados que tenga efectos jurídicos o igual de importantes: una sanción la decide siempre una persona, y el filtro de fotos solo aprueba.
- No usamos tus datos para publicidad, no mostramos anuncios y no pasamos tus datos a nadie para marketing. No revelamos tu información personal a terceros para su marketing directo (sección 1798.83 del Código Civil de California).
- No recogemos identificadores ni información biométrica: ni reconocimiento facial, ni geometría de la cara, ni huellas de voz, ni huellas dactilares, según la Biometric Information Privacy Act de Illinois ni ninguna otra ley. El filtro de fotos busca contenido explícito, no caras; la voz viaja en directo y no se analiza; los subtítulos y la transcripción convierten el habla en texto en el teléfono sin identificar a nadie por su voz.
- No buscamos datos de salud, y no tratamos ninguno para identificar tu salud. Los temas de las salas sobre salud, fe, política o sexualidad no se anotan en tu asistencia, tus intereses no pueden incluirlos, lo que dices en una sala no se graba salvo los segundos del pánico descritos arriba, y las palabras de crisis te muestran líneas de ayuda sin anotar nada. Si escribes sobre tu salud en un mensaje, es tu mensaje y se trata como se dice en «Los chats», y no deducimos nada de él. No hacemos inferencias sobre ti de ningún tipo.
- Respetamos Global Privacy Control. No vendemos ni compartimos, así que no hay nada de lo que excluirse; si tu navegador envía la señal Global Privacy Control, la tratamos como una solicitud válida de exclusión de la venta y de la compartición, que cumplimos no haciendo ninguna de las dos. Como no te seguimos por otros sitios, tampoco hay nada que apagar ahí.
- No ofrecemos ningún incentivo económico por tus datos: ni descuento, ni recompensa, ni nada, a cambio de recogerlos, guardarlos o venderlos.
Dónde están y quién nos ayuda
Lo que guardamos nosotros, la base de datos, las fotos, el audio del pánico y los registros, está en un servidor de Kamatera en su centro de datos de Madrid, en España. La voz de las salas y de las llamadas la reparte ese mismo servidor, en directo: no pasa por ningún tercero. El programa que comprueba las fotos, el traductor de títulos y el buscador de sitios propio corren también en esa máquina, sin salir de ella. La copia diaria que hace Kamatera del servidor se queda en ese mismo centro de datos y dura 14 días. Además, cada noche la propia máquina cifra una copia de la base, de las bajas, de la configuración y de las fotos aprobadas con una clave cuya parte privada solo tiene el responsable, y la guarda en su Google Drive y en su computadora, en España; ni Google ni la computadora pueden abrirla, y lo que caduca se borra solo. Las fotos apartadas por sospecha de menor y el audio del pánico nunca salen en esa copia.
Tus datos salen de Estados Unidos. Al usar Charla Club entiendes que tu información personal se transfiere a España, en la Unión Europea, donde la ley de privacidad es el RGPD, y que allí se guarda y se trata, y que la tratan los proveedores de abajo en Estados Unidos y en Irlanda. El RGPD te da los derechos que se enumeran en «Tus derechos» vivas donde vivas, y aplicamos las mismas protecciones a todo el mundo.
Nos ayudan estos proveedores de servicios, cada uno con un contrato que lo obliga a usar tus datos solo para nosotros (un contrato de encargo del artículo 28 del RGPD, que cumple también lo que las leyes estatales piden a un contrato con un proveedor de servicios o encargado):
- Kamatera, el servidor de Madrid y su copia diaria. Es una empresa de matriz israelí; Israel tiene una decisión de adecuación de la Comisión Europea. Su personal da soporte sobre la máquina solo cuando se lo pedimos.
- Clerk, empresa de Estados Unidos: tu correo, los datos técnicos de tus sesiones (aparato, navegador, dirección IP) y, si eres del equipo, tu contraseña, para que puedas entrar. Su protección contra accesos automáticos pasa por Cloudflare. Garantía de la transferencia según el RGPD: las cláusulas contractuales tipo de la Comisión Europea que recoge su contrato de encargado y, en lo que le alcance, el Marco de Privacidad de Datos UE-EE. UU.
- Resend, empresa de Estados Unidos que envía desde servidores en Irlanda: manda nuestros correos. Recibe tu dirección, tu nombre de pila y el texto de cada correo. No mide si abres los correos ni si tocas sus enlaces. Garantía: las cláusulas contractuales tipo de su contrato de encargado.
- Google, empresa de Estados Unidos, para cinco cosas distintas: los avisos al teléfono (Firebase Cloud Messaging, que recibe el identificador de tu teléfono y un aviso vacío); la copia diaria cifrada en Google Drive, que no puede leer; el buscador de sitios y el mapa de las quedadas (Places API y Maps JavaScript API, que reciben el texto que se busca, el centro de la ciudad y, al dibujar el mapa, tu dirección IP y el trozo de mapa que miras); el lector de códigos de las entradas en la app de Android (ML Kit, una biblioteca suya que va dentro de la app y le manda métricas técnicas de su propio funcionamiento, nunca la imagen ni el código leído); y Google Play, que vende y cobra el plan y nos manda el testigo de la compra. Garantía: las cláusulas contractuales tipo de sus condiciones de tratamiento de datos y su certificación en el Marco de Privacidad de Datos UE-EE. UU. Para la tienda, el mapa y las métricas del lector, Google trata además tus datos como responsable propio, con su propia política de privacidad.
- Apple, cuando exista la app para iPhone: el último tramo del aviso al teléfono, con el identificador del aparato y un aviso vacío.
Ninguno de ellos recibe tu foto en claro. Si algún día activamos el pago de quedadas por la plataforma, el proveedor de pagos (Stripe o PayPal) sería un encargado más y lo diremos aquí, en una versión nueva, antes de cobrar nada. El vigilante externo que comprueba si el servidor está vivo recibe solo la palabra «vivo» o «enfermo».
Fuera de estos proveedores, tus datos solo salen de Charla Club en estos casos: si lo pide una autoridad con competencia para ello (un tribunal, una fiscalía, una agencia policial con una citación, una orden judicial o un requerimiento formal equivalente, o una autoridad de privacidad o de consumo), y entonces le entregamos solo lo que pida; si una denuncia señala un riesgo para la vida o la seguridad de una persona, a la policía; y si algún día Charla Club se reorganiza como empresa o pasa a otro dueño, tus datos van con el servicio, para los mismos fines y bajo este aviso, y te lo decimos antes. No acumulamos datos para venderlos: un cambio de dueño nunca cambia para qué pueden usarse tus datos.
Si hay una brecha de seguridad que afecte a tu información personal, te lo decimos, y a las autoridades donde la ley lo exija, sin demora indebida y de la forma que prevea la ley de tu estado.
Cuánto tiempo
- Tu cuenta, tu perfil y tu foto aprobada: mientras tengas cuenta.
- Un registro que no terminaste, sin foto: se borra a los 30 días.
- Una foto rechazada o que cambiaste: el archivo se borra en la limpieza de la noche siguiente. Queda anotado el motivo y quién la revisó. Una foto rechazada por un motivo grave se aparta fuera de la app durante 90 días, solo a disposición del responsable y de la policía, y se destruye sola.
- La huella del código para entrar y de tu IP: un día.
- Tus «voy»: 90 días desde la sala.
- Las invitaciones a una sala dentro de la app: 90 días. Los enlaces de un solo uso a una sala privada: 90 días.
- Tus peticiones de conversación y las horas que pediste: 90 días. A quién te propusimos: 30 días desde que se cerró.
- Los mensajes de una conversación con alguien nuevo que se cierra sin seguir en contacto: 30 días. Si siguen en contacto, se quedan como los de «Tu gente».
- Quién tiene el micrófono en una sala: se borra al cerrarla. Que te cerraron o te abrieron el micrófono: 90 días.
- Cuánto rato estuviste en cada sala: 90 días. Que estuviste en ella: dos años. A qué hora exacta entraste y saliste: 90 días.
- El chat de una sala: se borra al cerrarla; si lo conservamos, como mucho 90 días.
- Los títulos de las salas, si los guardamos: sin el nombre de nadie, mientras nos sirvan para las ideas de títulos.
- Con quién marcaste que volverías a hablar: dos años. Las estrellas a quien dirigió una sala: dos años.
- Las peticiones de «tu gente»: un año.
- Tus mensajes en «Tu gente»: no caducan. Si la otra persona borra su cuenta, sus mensajes se van con su cuenta, y la conversación se queda en tu «Tu gente», solo para leer, con los tuyos, hasta que tú la elimines. Cuando ya no queda ninguna de las dos personas, se borra entera.
- A quién has quitado de «Tu gente», a quién sigues y quién te sigue: mientras tengas cuenta.
- Tus llamadas: que hubo una llamada, quién llamó y cuándo, mientras siga la conversación. Los segundos de cámara del mes: hasta que acaba el mes.
- Los segundos del botón de pánico: 30 días. Quién los escuchó: un año. Tu consentimiento a ellos: mientras tengas cuenta.
- La transcripción de una sala, si la aceptaron todas las personas: 30 días desde el día en que se dijo, y antes si borras tu cuenta. Quién aceptó: 30 días. Quién la leyó: un año.
- Quién leyó lo que se conservó con una denuncia: un año.
- Tus contactos: uno añadido a mano al que no invitas se borra a los 30 días; los demás, mientras tengas cuenta, y a los dos años sin usarlos.
- Un plan regalado: mientras lo tengas; retirado o caducado, un año después. Un plan regalado por adelantado a un correo que aún no tiene cuenta, si nadie lo usa: 90 días. Tu suscripción de Google Play: mientras tengas cuenta.
- Quién del equipo miró tu plan: un año.
- El identificador para los avisos al teléfono: hasta que cierras sesión o, si no se usa, seis meses.
- La bandeja de «Avisos»: un mes. Qué grupos de avisos has apagado: mientras tengas cuenta.
- El registro de correos enviados: 90 días; si no tenías cuenta, como con el código, la invitación o el enlace para la computadora, 30 días.
- La lista de espera: un año.
- Una invitación a probar Charla Club: si nadie la usa, 180 días; si se retira, 90 días.
- Las denuncias: un año, y ninguna se borra mientras siga abierta. Lo conservado con una denuncia cae con ella.
- Las sanciones y las expulsiones: tres años desde que terminan, para poder atender una reclamación; una expulsión sin fecha de fin, mientras dure.
- Quién del equipo abrió tu foto: un año.
- Tus quedadas y lo que cuelga de ellas (quién iba, comentarios, chat, reseñas, fotos del sitio y del álbum, corazones, invitaciones): dos años desde su fecha, para que las reseñas y la nota de quien organiza sigan ahí, como en otras apps de quedadas; una serie que deja de repetirse, 30 días. Tus borradores de quedada: 90 días sin tocarlos.
- Tus grupos y lo que cuelga de ellos (miembros, debates, comentarios, álbumes): mientras viva el grupo; cerrarlo lo borra todo en el acto. Los avisos del grupo: un año. Los gestos de la dirección y los traspasos: un año.
- Si nos escribiste desde «Escríbenos»: cuándo, 7 días; el mensaje no se guarda.
- El registro de accesos del servidor, con tu IP: 90 días.
- Si nos pediste que no te escribamos: tu dirección, cinco años, para no volver a hacerlo.
- La prueba de que atendimos una petición tuya (un informe de datos, salir de las listas de contactos de otros): un año, con la huella de tu correo.
- Los avisos y contraavisos de derechos de autor: en nuestro buzón, el tiempo que haga falta para atenderlos y para poder demostrar cómo se atendieron y aplicar la política de infractores reincidentes.
Lo que ya se borró desaparece de la copia diaria de Kamatera a los 14 días y de la copia cifrada del responsable cuando caduca, como mucho a los 90 días. Al restaurar una copia, el apunte de la baja impide que una cuenta borrada vuelva.
Cómo borrar tu cuenta
Desde «Tu cuenta», en la app o en la web: escribes la palabra que te pide para confirmarlo y se borra en el momento. Si eres anfitrión formado o formas parte del equipo, escríbenos para hacerlo. También puedes escribirnos a admin@charlaclub.com desde el correo de tu cuenta y decirnos que quieres borrarla: la borramos y te lo confirmamos en 45 días como mucho, y en un mes si lo pides según el RGPD (artículo 12.3). Si alguna vez necesitamos más tiempo, te lo decimos dentro de ese plazo, con el motivo.
Se borra tu cuenta en nuestro servidor y en Clerk, con todo lo que depende de ella: la foto, tu perfil, tu lista de contactos, tus mensajes, tus «voy», tus quedadas y lo que escribiste en ellas, tus grupos (un grupo que dirigías pasa a su dirección o se cierra) y lo que subiste a un álbum. Sales también de las listas de contactos de los demás. Después quedan, cada cosa hasta que venza su plazo:
- las sanciones, con una huella de tu correo en lugar de tu nombre, para que una expulsión no se salte volviendo a crear una cuenta;
- el registro de quién del equipo abrió tu foto o atendió una petición tuya, con esa misma huella;
- tu dirección, si nos pediste que no te escribamos;
- el apunte de que la cuenta se borró, 120 días, para que no vuelva al restaurar una copia de seguridad;
- las denuncias y los silencios por acuerdo en los que apareces, con lo que se escribió en ellos, un año, pero ya sin tu cuenta;
- lo que hizo el anfitrión en una sala contigo, 90 días, y lo que anotó de la sala en su parte, que puede nombrarte, un año;
- los mensajes que escribiste y acompañan a una denuncia, hasta que se borre la denuncia;
- si conservamos el chat de una sala, lo que escribiste en él, ya sin tu nombre, hasta que venza su plazo;
- en una conversación de dos, lo que escribió la otra persona y las llamadas entre las dos, ya sin tu nombre, mientras la otra persona la conserve;
- en una quedada o un grupo que siguen, que una persona que ya no está hizo un gesto o escribió un aviso, sin tu nombre;
- los avisos de derechos de autor en los que apareces, en nuestro buzón, como se dice arriba;
- si lo activamos, el bloqueo que la ley española pide a un responsable establecido en España (artículo 32 de la Ley Orgánica 3/2018): lo que era de tu cuenta, cifrado con una clave que solo tiene el responsable, apartado de la app y del panel, sin ningún uso, solo a disposición de tribunales, fiscalía o autoridades de protección de datos, durante seis meses, y se destruye solo.
De una persona menor de edad no queda nada ligado a su correo, salvo el apunte de la baja durante esos mismos 120 días.
Tus derechos
Damos estos derechos a todo el mundo que usa Charla Club desde Estados Unidos y Puerto Rico, vivas en el estado o territorio que vivas, para que no tengas que averiguar qué ley te cubre. Incluyen los de la California Consumer Privacy Act (reformada por la California Privacy Rights Act) y los de las leyes integrales de privacidad de los demás estados (entre ellos Colorado, Connecticut, Delaware, Indiana, Iowa, Kentucky, Maryland, Minnesota, Montana, Nebraska, Nuevo Hampshire, Nueva Jersey, Oregón, Rhode Island, Tennessee, Texas, Utah y Virginia), y los del RGPD. Escribiendo a admin@charlaclub.com desde el correo de tu cuenta puedes pedir, cuando quieras:
- saber y acceder: qué información personal tenemos sobre ti, por categorías y los datos concretos, de dónde salió, para qué la usamos, a quién la revelamos, y recibir una copia (artículo 15 del RGPD);
- corregir lo que esté mal (artículo 16);
- borrarla (artículo 17), como se dice en «Cómo borrar tu cuenta»;
- llevártela, en un formato portátil que se pueda leer con una computadora (artículo 20);
- excluirte de la venta o la compartición de tu información personal, de la publicidad dirigida y del perfilado: no hacemos nada de eso, así que no hay nada de lo que excluirse, y si lo pides igualmente te lo confirmamos por escrito;
- limitar el uso de tu información personal sensible: la usamos solo para lo que pediste (tu género para el interruptor que encendiste, tu posición para la búsqueda que solicitaste, tus mensajes para entregarlos y mantener seguro el servicio), que las leyes estatales permiten sin una solicitud aparte; si nos pides limitarla más, te decimos qué podemos dejar de hacer y lo dejamos;
- oponerte a un tratamiento basado en el interés legítimo, como el registro de accesos, el filtro de texto, las métricas del lector de entradas o la lista de contactos de otra persona en la que estás (artículo 21): te decimos qué pasa y, si no hay un motivo que pese más, paramos;
- retirar tu consentimiento donde lo diste (el género, la transcripción, «Cerca de mí», la lista de espera, los segundos del botón de pánico), sin que afecte a lo anterior;
- no ser discriminado por ejercer cualquiera de estos derechos: tu precio, tus funciones y tu trato no cambian porque lo hayas pedido.
Comprobamos que eres tú por el correo de tu cuenta, sin pedirte nunca un documento, y no pedimos más que lo necesario para encontrar tus datos. También puedes pedirlo a través de un agente autorizado: necesitamos ver que le diste permiso y lo confirmamos contigo por correo antes de actuar. Te contestamos en 45 días como mucho; si necesitamos hasta 45 más, te decimos por qué dentro de los primeros 45. Si lo pides según el RGPD, te contestamos en un mes (artículo 12.3). Tus dos primeras solicitudes en cualquier periodo de doce meses son gratis; una copia que pidas más a menudo puede cobrarse a precio de costo, o podemos decirte por qué no la damos, como permite la ley.
Si decimos que no, o no estás de acuerdo con nuestra respuesta, puedes apelar: vuelve a escribir a admin@charlaclub.com diciendo que apelas, dentro de los 45 días siguientes a nuestra respuesta. Lo revisa una persona distinta cuando es posible, y te contestamos por escrito en 45 días, diciéndote qué decidimos, por qué, y que puedes acudir al fiscal general de tu estado si sigues sin estar de acuerdo. También puedes reclamar en cualquier momento ante la California Privacy Protection Agency o el fiscal general de California si vives en California, ante el fiscal general de tu propio estado y, como estamos establecidos en España, ante la Agencia Española de Protección de Datos, que es nuestra autoridad de control según el RGPD. Y puedes acudir a los tribunales.
Menores
Charla Club es solo para personas de 18 años o más, y no está dirigido a menores. No recogemos a sabiendas información personal de nadie menor de 13 años (ley COPPA) ni de nadie menor de 18, y no vendemos ni compartimos la información personal de nadie, así que tampoco la de nadie menor de 16. Donde Google Play da a nuestra app una señal de edad de la cuenta de Google que la instala, la usamos: si Google nos dice que la cuenta es de una persona menor de 18 años, la app no la deja entrar, y de Google recibimos solo esa señal, no tu fecha de nacimiento ni tus documentos. Si alguien parece menor, su cuenta queda suspendida hasta que pruebe su edad mostrando su documento de identidad en persona, sin que se haga ninguna copia: solo se anota el resultado. Si no lo prueba, se borra la cuenta, y de una persona menor de edad no queda nada ligado a su correo. Si un padre, una madre o un tutor nos dice que un menor tiene cuenta, la borramos de la misma forma. Si detectamos material de abuso sexual infantil, lo conservamos solo para entregarlo a las autoridades, lo denunciamos al National Center for Missing and Exploited Children como exige la ley y cerramos la cuenta.
Cookies
Lo que el sitio y la app guardan en tu navegador o en tu teléfono está en la política de cookies.
Si cambia este texto
Cada versión tiene su fecha y se queda publicada en su dirección. Si cambia lo que guardamos, para qué o quién nos ayuda, te lo avisamos en la app y por correo antes de que entre en vigor. Revisamos este aviso al menos una vez cada doce meses. Este aviso se publica en inglés y en español; los dos dicen lo mismo, y si aparece una diferencia, prevalece la versión en inglés, salvo para quien usa Charla Club desde Puerto Rico, para quien prevalece la versión en español.